“No hay ninguna descripción”
claro que no la hay, porque lo que hace Buckley es indescriptible. Sus versiones de las canciones de Leonard Cohen, Dylan o Nina Simone son impresionantes, siempre aportan algo nuevo desde su sensibilidad en la guitarra y en la voz.
Y sí, Jeff Buckley era un hombre muy guapo pero le cargaba que le sacaran eso. Si se hubiera ido de guapo por la vida dudo mucho que hubiera logrado ser el músico que llegó a ser.