
Tubos de ensayo manchados
De semen interrupto
Pornografía microcelular
Probetas como dildos
Apósitos como mordazas.
La cara genérica del asesino
Condenado al anonimato
La gloria infantil del sicario
Ritualista.
Demasiadas películas o revistas
Se ciernen sobre
La voz quebrada y avergonzada
De tu adolescencia.
Mother.
El ex Embajador de Chile en China durante el Gobierno de Allende, Armando Uribe (abogado y poeta), denunciando la intervención y la responsabilidad de Estados Unidos con el Golpe de Estado en Chile. Televisión francesa, 1980.
Cuando el suelo que se pisa es de naturaleza abisal es otro el código posible para los ciudadanos sumergidos, ahogados.
Porque así caían de los helicópteros con el vientre rajado y el durmiente del tren inmiscuído y amarrado a las entrañas los hermanos del desierto.
El durmiente también era llevado al origen oscuro de ese país de traidores, monstruos abisales alicate en mano.
Al verse en el fondo del océano, al levantarse y resucitar todo calavera, fémur, clavícula, omóplato revolucionario el himno fue uno solo: por la razón, por la razón, por la razón.
Pero caía el año apocalíptico o así lo anunciaban las pelis holiwoodenses jodidas y culonas y así el país se volvió a hundir en el mar luego del atronador tusunami marepotiense.
El único edificio en pie era el Caleuche y así se convirtió en palacio de gobierno.
Del congreso de Valparaíso sólo quedó la puerta de Félix Lazo que con los sesos destrozados volvía a admirarla una vez más.
Desierto eterno, marino, paradoja geológica que promueve tragedia y sangre pa callao. Mujeres lloran. Hombres toman. Niños violados en todas las esquinas de los terrenos arzobispales que valen una fortuna y conviene reurbanizar.
Un fantástico proyecto inmobiliario, con todas las ventajas del sistema bancario
en el fondo del frío mar de Humboldt.
Your Satanic Majesty SatanSonatas @ the first Slutwalk in Santiago, Chile.
(19 - 09 - 2011) ¿Qué es la marcha de las maracas? A comienzos de este año, un policía canadiense sorprendió a muchas personas con la siguiente afirmación: “Si las mujeres no quieren ser violadas deberían evitar vestirse como putas (sluts)”, representando un pensamiento común en nuestra sociedad, donde el deseo y la autonomía de la mujer se ven sujetos a parámetros machistas, basados en concepciones opresivas y limitantes (mujer ‘decente’ vs mujer ‘puta’). La marcha de las putas (slutwalk) es una respuesta a esta violencia que aún sigue vigente en muchos aspectos de nuestras vidas. Al adueñarnos y resignificar la palabra puta, somos capaces de quitarle este sentido ofensivo, y luchar contra el dominio de nuestros cuerpos. Abortamos el miedo: cuando una mujer dice NO significa NO. Nada justifica el accionar de un violador. Rompamos con las normas del “ser mujer”. Esta lucha no es solo de las mujeres, sino que de toda la sociedad en conjunto. Es por esto que decimos: ¡TOD@S SOMOS PUTAS!.
Salvador Allende sobre la educación gratuita en la UNAM, México.

9x9 = 81
Eso serían nueve familias de nueve integrantes cada una: papá, mamá, dos abuelos, cinco hijos. O bien: mamá, abuela, hija con dos niños, hermana con dos niños, otra hermana más chica. Nueve personas caben en dos autos, en uno cuatro, en el otro cinco.
27x3 = 81
tres cursos de pre kinder de un colegio de hombres, desaparecen quemados en una cárcel. Cada uno con 27 niños. Cada niño tiene familia, talentos, frustraciones, mascotas o secretos.
81x1 = 81
En el pabellón norte de la cárcel de San Miguel, a las cinco de la mañana, se inicia un incendio. Horas después, salen 81 presos muertos, calcinados por las llamas o asfixiados por el humo. Horas después digo, porque se deja entrar antes a los especialistas antimotines, después a bomberos. Horas después digo, porque estos no son ciudadanos, son presos, parias de la sociedad que viven en medio del hacinamiento y la violencia, en los márgenes de una sociedad que los ignora excepto a la hora prime del morbo. Horas después, con horas de atraso, llegan autoridades y políticos de todos los sectores, a poner caras de compungidos, a pagar carrozas fúnebres mercedes benz: horas después, el apoyo.
81 muertos
Los ochenta y uno no volverán. Me parece importante decirlo, porque la muerte se desvanece entre las imágenes fugaces y las cortinas musicales de los noticiarios. La muerte, lenta y dolorosa, implica no volver jamás. La muerte, horrible y privada de libertad, es irreversible. Esto no es una fuga de la cárcel como un suicidio en medio de la noche. Esto es asesinato por omisión y más: esto es más cercano a las cámaras de gas, a los arrojados al mar, a los enterrados vivos. La muerte lenta bajo la mano de la autoridad que consiente en cobardía la pérdida irreversible de la vida de los presos.
Presos, por qué: pirateo de cd’s, robo para comprar droga, deuda de 2UTM. Y pienso: hay quienes creen que un día pueden hablar de dolor y otro de puerta giratoria. Hay quienes creen que es una oportunidad de culpa política. Hay quienes están furiosos y buscarán venganza. Y yo digo, horas después, cuando las llamas se han apagado: no conozco la cara de esos presos, no conozco el miedo que sintieron, y seguramente mi cabeza evasiva olvidará la tragedia. Por eso, horas después, les escribo. Por eso, tarde, en el día de su muerte, les pido perdón por consentir su demonización, por avalar la violencia de la brecha social desde mi privilegio, desde mi ingenuidad de votante.
Escribo, porque sé que la memoria es corta. Les escribo, porque sé que en alguna parte están escuchando, y los números que intento entender se convierten en cunas de tierra húmeda al recibir sus cuerpos uno a uno en la mitad del silencio.

“No saben que son muertos
los muertos como nosotros
no tienen paz”
Ungaretti
Ya desaparecieron las muchachas entre las dunas.
Hermanos, hay que encender el fuego
con la leña traída
por los hermanos de Pulgarcito.
(Ellos no saben que el padre
los va llevar a morir al bosque).
Mañana no habrá nada que comer,
hermanos, seamos felices:
llegó la medianoche y aún estamos vivos.
Nadie ha venido todavía
a echar abajo nuestras puertas.
Un avión espía el oleaje.
Los amigos yacen bajo el epitafio de la espuma
efímero como sus anhelos.
Los armonios de los cactus no los olvidan
y entonan su réquiem para ellos.
Un motociclista de negro los acalla.
Las gaviotas gritan como almas en pena
y ni al verano se le permite un último deseo
antes de ser condenado a muerte.