Él fotografiaba a sus ex
ex amigos
ex novias
ex padre
ex madre
Él fotografiaba a sus ex
ex colegas
ex casas
ex amores
ex secretos
Blancos y negros
esquizofrénicos en su belleza distante
excéntricos como la mayoría, normales
silenciosos
de cines y de vacíos
(nunca me fotografió a mi)
mirar a los ojos
desencadenando una muerte salina
irrevocable
nunca fue ni su deseo
ni el mío.
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Acabo de ver La Noche de los Lápices, una película de Héctor Olivera, que narra sobre el horror y la tortura que sufrieron 10 jóvenes adolescentes detenidos por manifestarse para exigir el boleto estudiantil.
La historia de la tortura y la violencia de las dictaduras de América Latina como la Argentina y la Chilena no dejan de conmoverme, entristecerme y horrorizarme. Especialmente cuando de mujeres se trata.
Las mujeres como María Claudia Falcone en Argentina o Diana Arón en Chile, fueron víctimas de tortura y violencia física y sexual con especial alevosía. Esto excede con creces una reacción represiva “general” y se convierte en un crimen, en una tortura particular y de género. Violaciones sexuales, torturas a embarazadas, humillaciones son síntoma no sólo de la crueldad de los regímenes represivos o los aparatos de “guerra” (hoy en Iraq, Afganistán, Líbano o donde sea) sino de un problema específicamente machista que denosta y odia a LA MUJER por sólo ser una mujer, por su condición de género.
La ex - detenida en el centro de tortura de Villa Grimaldi Nubia Becker, dice:
“Ser mujer era más doloroso, porque nosotros ahí sufríamos de una manera exacerbada el machismo. El machismo con autoritarismo es la peor de las torturas que puede sufrir una mujer. Para ellos nosotros éramos prostitutas, así como ahora las niñas de los liceos son prostitutas y tales por cuales” para el alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat, señaló.
“Nosotros para ellos (los torturadores) éramos eso: unas prostitutas, porque nos habíamos metido en política, o sea, en un área que era para hombres. Eramos desnaturalizadas por la política, y entonces éramos doblemente castigadas, doblemente abusadas. Eramos lo peor de la sociedad para ellos, y satanizadas por el hecho de ser ‘mujeres sueltas’” en su concepción.
Esto exponía a las presas mujeres a “sufrir permanente agresiones sexuales, porque era una especie de castigo. Algo que para muchos es un motivo de placer o de amor, allá eran un motivo de humillación, de tortura”, dijo Becker, subrayando que “hubo violaciones” numerosas a mujeres y, aunque ella no lo sufrió, señaló haber “escuchado a prisioneras hablar de abusos” cometidos utilizando hasta ratones y perros.
http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20120118/pags/20120118110017.html
Es por esto que es fundamental visibilizar y discutir el problema de la violencia específica contra las mujeres en esta parte de nuestra historia, ya que al normalizarse como parte del “aparato represivo” estos crímenes y torturas no se reconocen como un problema de género sino se diluyen en un horror informe, que finalmente se mira de manera muy superficial.
Un caso excepcional es el caso del Informe de la Comisión Valech, que tiene un capítulo aparte dedicado al análisis de los crímenes y torturas a la mujer, reconociendo así cómo la violencia represora se amplificaba al tratarse de prisioneras mujeres. De hecho, me parece que es un documento que todo hombre y mujer ciudadanos debieran leer, especialmente aquellas que aun apologizan los hechos sucedidos en la dictadura chilena, argentina o del país que sea. Para variar el link del Gobierno actual está caído, pero aquí hay otro
http://es.scribd.com/doc/92613855/Informe-sobre-Prision-Politica-y-Tortura-Informe-Valech-2004-Chile
Ver capítulos 5 y 7 sobre violencia sexual contra las mujeres y violencia contra las mujeres.
Todo esto porque las personas y los gobiernos que olvidan rápido vuelven a cometer los mismos errores, una y otra vez. Por eso, recordar y difundir es lo mínimo que podemos hacer por todas las mujeres víctimas de esta historia de sangre, machismo y violencia y por nuestros hijos e hijas, para que nunca tengan que enfrentar un horror así. Como el que tuvo que vivir Aurora Cornejo, uno de los testimonios públicos de la Comisión Valech.
http://www.memoriaviva.com/testimonios/testimonio_de_aurora_cornejo.htm

La presente investigación
Intenta responder
Más que a las
Preguntas, o propósitos
De fin de año
A los saludos de las abejas
Señalando vías de extinción.
Necrópolis extensas almacenando
Riqueza en calcio,
En amonio,
En células madre.
Ensordecen bajo un zumbido
Irremediable, colectivo:
Veganismos,
Vaginismos melosos
Luego de la muerte de la reina madre
Bajo la cicuta
De chaquetas amarillas
Directamente traídas del Brasil
O supermodelos de ropa interior.

Cuatro canales divergen las infancias
El profesor Rossa y Patio Plum
Marcelo o el Festival de la Una
Rosaura y su acento español
El tamaño de sus trenzas
Rapunzel, la muy hija de puta
La puta menor de edad.
Pitéate un ex – CNI
No temas nunca
Un abogado bien pagado
Siempre y cuando
Lo hagas parecer accidente
O partida de ajedrez.
Municiones invisibles para
Misántropos armados
Parecían la excusa perfecta
Del nuevo genocidio.
El odio,
Afrodisíaco de ciudades desiertas
El desprecio,
Desgano ideológico o
Parques marchitos, temáticos.
La muerte de la humanidad
Develando los ladrillos
Volviendo a la cal / volviendo a la cal
La fosa común
El genio incomprendido.

Tubos de ensayo manchados
De semen interrupto
Pornografía microcelular
Probetas como dildos
Apósitos como mordazas.
La cara genérica del asesino
Condenado al anonimato
La gloria infantil del sicario
Ritualista.
Demasiadas películas o revistas
Se ciernen sobre
La voz quebrada y avergonzada
De tu adolescencia.

Caen láminas calcáreas en el agua que llena el vaso de vidrio un poco manchado en los bordes
Caen los azufres metálicos y diabólicos sobre cenizas antiguas y raíces húmedas
Cae tu pelo un poco todos los días sobre sábanas percudidas y manchadas lejos del blanco perfecto
Caen lágrimas tibias en los cementerios y en las salas de parto
Cae sangre derramada en los cementerios y en las salas de parto
Caen ritmos de latidos en los cementerios y en las salas de parto
Caen nueces sobre la mezcla dulce vainilla
Caen chispas de chocolate en cámara lenta
Cae nieve fuera de la ventana de la casa galleta
Cae pesado y sordo el jabón al fondo de la tina aromática
Cae la ropa, una vez más, una noche de súper luna:
Cae la luna amarilla y terrorífica
en los cementerios y en las salas de parto.
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Mito de la Edad del Mar y de las estrellas | por Satansonatas
Busca la letra chica y donde dice “simulación superflua” poner “humildad curiosa”. A veces los contratos hay que cambiarlos antes de firmarlos. También: donde dice “tolera lo indecible” poner “a cada cosa su tiempo” (y por tiempo vale lugar).
Disfruta la imagen femenina en el espejo, ella es amorosa además de amante. Un útero rojo que sonríe al futuro tibio de sonrisas infinitas. Desde allí los ancestros y sus lejanas disímiles ciudades apócrifas proscritas o bombardeadas. El tatara tatara tatara tatara tatara tatara de Lodz impronunciable también viene a honrar el amor. La apertura del corazón órgano de fuego que se posa junto a un árbol alveolar sólo oscurecido por las sombras del tabaco reflexivo, a veces necesario en la espera solitaria.
Cómo nombrar las nubes eternas en metamorfosis constante. Es una sola el agua de los siglos, de los ríos y los mares desprendida para viajar hacia las lejanías entonces el ansia del viaje se calma. Allí están los antiguos y por eso están con nosotros. Los más antiguos allá en las estrellas en el confín del infinito estallido.
Espera a su compañero tranquila con un libro en la mano. Algo así como una Penélope de vida feliz frente a un tejido que se arma y se desarma a cada aventura literaria. Una fotografía de la espera acompasada. La sutileza de los solitarios para con su propio cuerpo y su propio asombro hedonista. Un tiempo demorado de papilas gustativas más olfativas que se ciernen y dilatan ante las preparaciones matinales. Las aguas tibias de la dicha de la ducha o la tina abombada y fragante del invierno. Sonríes al llegar a tu propia casa y sientes el aroma del queque horneado casi listo. El harina y la mantequilla. La música de los cómplices amantes demorados en la espesura.
(Source: ranciavida, via black-leather)

Edvard Much | Puberty 1894 - 95
Pero ahí estaba su cara indiferente, al otro lado del vidrio empañado por la condensación entre la cara fría y la cara tibia. Condensada la expresión entre sus dos oídos -que ya no querían oír- y sus dos ojos -que ya no querían ver-. Condensada la realidad en ese gris de niebla que oculta lo más oscuro y terrorífico de las entrañas de las cuales provino. Demasiada luz lo podría hacer ver demasiado. Demasiada oscuridad lo obligarían a ver los ojos rojos del monstruo nocturno al acecho. Padre, madre, hijo. Espíritu santo. Inmaculada y sagrada familia. La trinidad que no incluye a la verdadera víctima cuyo nombre no se pronuncia ni en dedicatorias ni en agradecimientos. Cómo agradecer el horror. Es más ¿cómo agradecer a la víctima que visibiliza el horror? Esto, era un imposible. Un imposible que sólo resolvería el gris condensado, el ocultamiento hecho espesura, niebla, follaje de cementerio. El síndrome de estocolmo que hace imposible el quiebre con el abusador. El encantador, el culpable, el pseudo víctima imposible de abandonar a su propia suerte. Hansel y Gretel perdidos en el bosque. Hansel y Gretel muriendo de hambre sin saber si sus padres existen o no. Hansel y Gretel unidos por el horror.